noviembre 15, 2014

Amecedario, Roberto Genta Dorado
















Te amé con la adversa A de Amnery
de Amanda
de árbol abarcando alturas abismales
de armarme hasta los dientes
para aferrarte a mis alucinaciones
ahogando amapolas
arrancando adoquines de las aberturas astrales
luciendo afablemente cual adiposo adicto
un ajuar alacranado de alambre añejo
andando por antiguas alamedas
desde la B de sujetar buitres
en la ladera de cierta bajeza burlada
desde la banda bacanal besando beatas
barriendo a bodega el bodrio espeso
bucólico y brusco que me bota
hacia una bóveda baja
donde ensayo un largo beso 
sobre nalgas bruñidas
o mientras blando un brindis por tu blusa
por la abertura amable
y no en balde de tu blusa
por la abierta C que no amé porque era de caimán
caballo cocodrilo
de cabalgar corriendo cauto a la caza cáustica
de tu cerrojo cerrado con cieno celeste
colmándome en tu cocaína
pero intentando en mi cenáculo ciertamente erótico
calcular el ciclo cerrado de la cicuta
la cifra circundante
que clausura ciudades sin consuelo
que cercena cipayos como a centollas
que calza conatos
logrando comulgar con lo computable
con cosas caídas cerca de las casas
casi compitiendo con conejos
cardos y cebollas
confesiones clericales
conspirando contra el Comité Central
pero capitalizando 
un capitalismo no consumista
compitiendo con la D
que ha disparado este poema 
dedicado a tu delicadeza delirante
diversa y deliciosa sin dinteles ni decálogos
sin daños diversos ni deberes daltónicos
donde dejamos deslizar dedos deleitantes
que defienden diferencias y dejan derivar dentro
la delicia que es delito pero democracia derramada
depredación que desciende y desdeña
que desmorona y desnuda la desidia
que despoja de destellos a los déspotas
sin diamantes diagonales que disgreguen la dicha
que la difieran
dispensando divinas divisiones
dólares y donaciones Daniela
domando dromedarios y deleitándome
en tu sexo delator de dulce de durazno
sintiendo el dolor de dios
que desde milenios dilata la diversidad
aunque amarte con la E
sea todo un encuentro
Elvira
encuentro enlazado en el abismo con A
pero sin E de esperarte entre ellos eternamente
sin E de espejos para este amor excomulgado
eléctrico de ébanos y eclipses
de ejes espectrales 
que eligen elegantes emblemas
para embaucar enaguas
para escurrirse encaramando engaños
Estefanía
escudos y episodios en lo erístico de lo erótico
en la endorfina ecléctica
en los esclavos de la esclerosis
en la escoria 
de los que esgrimen esquelas
para estampar estrofas estoicas
y entonces ensayo espectaculares erecciones
mientras somos sorprendidos en la finisterre
con F de ferretería 
de fierro
de forcejear con tu cintura feliz y fácil
con tu mirada de felatriz barata
pero finalmente fuerte 
para querernos hasta el final
fabricando fatigas fenicias
siendo felinos un febrero fecundo
en favores y farándulas
en los firmes firuletes 
que finjo en el flanco oeste de tu fiesta
y que finalizo con feroces flemes
que dejan en flor tus afortunadas formas de fornicar
tu feliz forraje fracasado de fraile
tu freno de fuego frente al fruto flecha de la furia
Florencia
aunque gustes ponerte gangosa con la G de grito
de grifo que deja escapar grandes grageas de granito
río donde se bañan los genios 
recitando a Tagore 
con la G gutural de un glup-glup
de gacela
de gajo
de galena
de gama al galope gesticulando gérmenes y giros
genealogía de tu género pero también de tus ganas
de la góndola que dejas entrar en tu girola
en tu gruta
con gesto gimnástico sin gemidos ni gritos
para muda 
hacer hoyos herméticos en mi alma
que huye sin horizonte
hermanándome con la hidra
con el hacha
con el hampa
con mi fervor de hacer harapos
las hazañas hechiceras
y entonces henchir con hierro
hender siendo hereje 
la hipnótica hipérbole de tu horón de hembra
que me hace heredero sin heredad
hipocondríaco de doble horario
que me ha convertido 
en huérfano de mí mismo
en hípico hinojo de hilaridad
en huésped húmedo de la huída
aunque irritante
inverosímil e irracional
grites con íes inconclusas
impenetrablemente inspiradora
que imprimiendo improperios 
imperan sobre el incesto
inciden sobre la inanición que con ímpetu
hacen impacto en la indulgente indumentaria
las infantas
de los incipientes íncubos
de la invasión inmune a insidias e inspecciones
a intrincados ilusionistas
que inmolan su mano izquierda
sin izar la ironía inferior de un inciso
sin gritar que juntos jugamos juegos jodidos
que nos dejaron jadeantes
y jinetes fuimos de jirafas y jirones
sobre un jocoso
irritante jacarandá
donde juntamos jarras rajadas
por una tormenta jugosa
y jamás dimos el jaque al jardín
a los anillos de jade
a la joroba judía
al jocundo juramento de los jaureles
que se jactaban con lágrimas justas y jaspeadas
en la hora jerárquica de la juerga
en la hora de nuestro Kama Sutra
que fue con K de karma
para que el deseo llamara lúdicamente
y para que lúdicos los dos
nos lanzáramos a la llanura larga y permeable
llena de llagas 
y levemente liberada 
por licores licuados
por licitaciones de licnobios ebrios
por limaduras de liebres en el limbo
Laura
por un lobuno atrapado en el lodo de Lombardía
por el lubricante beso en el lujurioso lugar 
que sabes libre de luz
no de luna
libre de luz mi legumbre legendaria
mi ilegal e ilegible lengua que muerde
Isabel amor
lentamente muerde la miel marcial
de tu majado manantial 
donde maniobro con mesura
con musical morosidad
mutándome en monumento
mientras mirando mucho mi mortaja
mis madres mascullarán mustias melancolías
donde mirarán mis manos inmóviles
y pensarán 
que mis manos escribieron música de emes
y otras letras mesiánicas
con eme de Marta
de Micaela o Marysol
y para que frente al mar manso y magnético
dejándome caer no nade nada
porque nunca naceré nuevamente
y no es mi vida la que vendrá
navegaré 
pero sin naufragar
en la ene nerviosa de un no te quise
de nicho de nieve o niebla
de nirvana nocivo e innoble
de nutrir de náuseas tus números necios
con ene de narcótico
pero naciendo como hombre entre tus piernas
en tus nalgas escribiendo el nombre
el último nombre que me nombre
con ene de Narciso
y para que con eñe de ñandú
mis niños sueñen añorando juegos y sonrisas
mientras su padre organiza orgías orgásmicas
hordas de placeres ornamentales
con la alegría de la O abierta como tu boca
frente al empuje organizado de mis oraciones carnales
de mis ovaciones oscuras que optando
oprimen el odio
que quieren oler ojos
ombligos
orines
ostras
óvulos
que han osado en el origen de Oriente
optimizar oraciones opacas
poner en orden el oro 
y ordeñar con opulencia de octava
el pezón del ocio
que han olvidado la omnipotencia
por oposición a la oquedad
pero que han puesto parte 
de lo que en mí han de potro
de potencia pendenciera
para probar apetitos puritanos
o apetecerte probando placeres perimidos
por poco publicitados
destartalando el pararrayos
que parcela la pareja
los parches que ponemos en las paredes
parafraseando las poluciones pasajeras de los pájaros
del perdido pensador 
que perplejo por la persistencia
personifica lo poco de poder 
que se pudre entre las populosas poblaciones
la pana y el terciopelo
que me harán pariente pobre de la parturienta
que con poca paciencia
podrá ser panacea de su paradigma
mientras los petulantes patriarcas 
gestionan pasaportes para el Pandemónium
-y yo-
peregrino 
queriendo tu Q de querubín
queriendo robar rosas raras (no rojas)
para tu corazón
rabioso roedor de erre de Raquel
de ruinosa rima
de rumor de ropas 
que rompen amores ridículos y rascacielos rituales
de rabia que raspa el realismo
de rectitud rejuvenecida en el relámpago
de relación que resuelve 
la resonancia rojiza de tus rodillas reclamadas
de recipientes rapaces que no renuncian a la retina
ni a una religiosidad de relojería
que rema remontando la resaca del remordimiento
rufianes que rumian debajo de sus rameras
y que me remiten a saber
que solo soy solitaria sonrisa silenciosa
no otra cosa
porque ser otra cosa sería sencillo sensualismo
sexto sentido de sicario
que siempre supo soguear el sofisma
saboreando soberanamente su sangre sucia
que soltando satisfacciones
salto del sartén a la sarna
de la sarta al satanismo
a la semiesfera
a la senda que el sempiterno 
señala con sigiloso signo
en la sórdida sonrisa del sida
en la sopa soviética que subdivide lo sólido
que sube soportando sermones de semiólogos
y que no son otra cosa porque ser otra cosa
sería tocar tus tímidos tendones tendidos
aterciopelados
tétricamente trastabillando entre tentáculos tiesos
tapando con un trapo
el tamaño absurdo de un tesón taoísta
tejiendo tesoros testiculares
en la textura tibia de tus tetas
sintiéndome tigre torrencial
en tus terrenos trizados
travesti en travesía que tropieza y atropella
que tonificando la tersura tácita de tu teísmo
quiere creer en la U de uva
de última unción umbilical
de urticante uso de uñas utilitarias
en la unisexual caricia que urdimos 
Urbi et Orbi
y que ufanos ubicamos en ultrajes ultramarinos
para que el umbrío unicornio genital
ulcere el último universo
con vaivén de vaca o de vacío
y para que vague valiente mi vanidad
ante tu vellón veloz
de vistosa vitrina
donde vuelan voluptuosamente
volúmenes volcánicos
que vociferan vocablos versátiles
versículos que verduguean lo vernáculo
ante las verdes veredas verbales
virginales 
con V de vidrio
de violencia o de violín
y para que con V de venerar
escuches vos mi voz de agua
(water)
deteniendo mi xenofobia
Ximena
o al menos
yegua yaciente y yo yuntero
para nombrar este amor sin zeta
ni olvido.



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