octubre 03, 2018

La escritura del desastre, una ontología libertaria



Hay cierta hermandad estilística entre la poesía de Gonzalo Fonseca y Gabriel di Leone. Esa hermandad se podría notar en la fragmentariedad lúdica a partir de un desarticulante manejo de la puntuación que remite a la narrativa del Juan Goytisolo de los sesenta, en el universo referencial que remite -híbridamente- a la criolledad y el pop, así como en la ironía y el humor, aunque ese humor no es el de la carcajada sino el de la sonrisa socarrona y cómplice de quien ya se resignó a la naturaleza absurda de las cosas. Y también de los acontecimientos. Con todo, ese barroquismo beatnik no pierde de vista su condición política, su autoconciencia ligada a una escritura que se muestra más como una especie de totalidad que no es totalizada ni totalizable. Sabe que, en su decir,
no serán piedras alineadas
las palabras que separa y afila
para salir como su antiguo
hermano
desnudo y con hambre
a perseguir
el sentido del mundo
En ese acto de persecución del sentido, la poesía de di Leone declara “desalineadamente” que siempre habrá elementos que no podrán ser articulados. Más aún: sabe y explicita que toda estructura discursiva, en cuanto reflejo de la estructura social, es abierta, contingente, no suturada, allí donde ya
no importa el color de la kriptonita
ni mi velocidad en el túnel del tiempo
la historia habla de otras cosas
bien sé: Lex Luthor es un niño de pureza
ante otros reales cabezapeladas

Pero la historia de Lex Luthor es, en definitiva, una representación idónea del derrumbamiento -cuando no de arruinamiento- del mundo. Desde el momento mismo que la historia soporta un vaciamiento de significado, descubrimos que ya no se la hace: hay hechos y, luego, versión de los hechos. Queda en di Leone, queda en nosotros, buscar otro horizonte de expectativas que logre revertir esa ruptura de los lazos con el tiempo transcurrido entre
estrellas
de rumbo y de metáfora

entre

fenómenos siderales terrestres
signos y sinos pero
yo no soy
astrólogo astrónomo astronauta
soy albañil
soy albañil


La construcción de ese sentido que se busca desde la desalineación de las palabras, desde la desalineación de los planetas o de los astros, el albañilear esa escritura del desastre, será la indecencia que di Leone llevará a cabo. Armar un nuevo relato explicativo de lo existente frente al no relato actual, quizá el más opresivo de todos los relatos, no es más que una manifestación de una ontología libertaria, anarca. Y como todo anarquismo, el accionar de “La edad de la indecencia” se conjuga al imperfecto.



(Martín Palacio Gamboa)

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